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En cierta ocasión una amigo me dijo que la inspiración es algo que viene sin avisar y que se va del mismo modo. Lo cierto es que llevo dos semanas sin escribir “Mi vida en positivo”, alguno puede pensar que son dos semanas en las que no ha pasado nada positivo o interesante en mi vida. Y nada más lejos de la realidad.

La verdad es que llevo un par de semanas en las que el flujo de ideas, pensamientos, historias, cuentos, no circula como de costumbre… Simplemente la inspiración se ha tomado unos días de vacaciones y creo que voy a respetárselos…

“The adventures book”, “Fatu”“The Soap story”, “Sunrise”, “La señora Jumbo”…  todos y cada uno de esos fragmentos han sido especiales para mí y sé que también para algunos o muchos de vosotros.

Durante este verano continuarán sucediendo historias, historias que seguro merecen ser contadas, historias que enriquecerán “Mi vida en positivo” y que seguro pondrán una sonrisa en mi y espero también en algunos de vosotros…

Con esto me despido hasta septiembre, con la ilusión de que tengáis un verano de ensueño y con la promesa de que volveré en septiembre dispuesto a contar experiencias, anecdotas e historias para todo aquel que las quiere leer.

Antes de terminar me gustaría compartir dos pequeñas reflexiones:

La maravillosa lección de Nicolo Paganini :

Nicolo Paganini es considerado como uno de los más grandes violinistas de todos los tiempos. Se cuenta que en cierta ocasión se dispuso a actuar en un gran teatro lleno de público que le recibió con una gran ovación. Cuando levantó el arco para empezar a tocar su violín, se dió cuenta, consternado, que no era el suyo.

Para un músico como él esto era inaudito y se sintió muy angustiado sin su querido violín. No obstante, comprendió que no tenía otra alternativa que iniciar el concierto y empezó a tocar.

Se cuenta que ese fue el mejor concierto de su vida. Una vez terminada la actuación, y ya en su camerino, Paganini, hablando con otro músico compañero suyo, le hizo la siguiente reflexión

Hoy he aprendido la lección más importante de toda mi carrera. Hasta hace escasos momentos, creía que la música estaba en el violín, pero me he dado cuenta de que la música está en mi y que el violín sólo es el instrumento por el cual mis melodías llegan a los demás.

Y esta reflexión cantada…

“Next Stop September…”