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El otro día estuve hablando con mi amigo John. Hacia tiempo que no teníamos una conversación larga y profunda, una de esas conversaciones en las que pones el corazón en la mano de tu amigo y tu amigo su corazón en la tuya.

Todo comenzó disertando sobre sueños, ilusiones, fantasías… Después de un rato fantaseando sobre lo que somos y lo que ibamos a ser, John compartio conmigo una de esas experiencias que refeleja las increibles paradojas de la vida, y que me ha servido de inspiración para escribir estas líneas.

John había conocido a una chica especial “Ellie”. Esa persona con la que desde el primer cruce de miradas se genera un hechizo,  convirtiendo todo en una burbuja en la cual solo existís esa persona y tu… El brillo de sus ojos durante el largo tiempo durante el que me contaba anécdotas e instantes, denotaba la profundidad del hechizo…

Desafortunadamente en ocasiones los hechizos, las miradas, la magia no son suficientes o por lo menos no si no es el momento adecuado… Como dice mi amiga Drew:

La persona perfecta en el momento no adecuado, se convierte en la persona no perfecta…

John me contaba como después de haber vivido un cuento de hadas, había tenido que alejarse de “Ellie”. Lo cierto es que ella no se encontraba en el mejor  momento personal y necesitaba tomar decisiones  por ella misma sin hechizo, sin magia, simplemente por ella misma.  La cara de John reflejaba la tristeza del que ha tenido que renunciar a su propia sonrisa pero con la esperanza del que ha tomado la decisión correcta en búsqueda de la sonrisa de alguien especial..

El silencio se apoderó de nosotros durante un buen rato cuando acabo su relato… Los dos estábamos inmersos en nuestros pensamientos. John en su va y ven de sentimientos encontrados y yo pensando como podíamos transformar  la sonrisa triste de John en algo positivo, como convertirla en un grito a la esperanza…

¿Sabéis que significa “Serendipity”? La traducción es algo así como “Accidente afortunado”. Hace unos años viajando en un tren a ver a John,  vi una película con este nombre. Serendipity me causo un impacto enorme y la verdad es que la tenia guardada en mi baúl de los recuerdos. Casualmente unos días antes de nuestra conversación, esa maravillosa palabra había comenzado a rondar en mi cabeza y ahora entendía por qué.  Destino, señales, tiempo, momentos… todo encajaba.

Le recomendé a John que la viera, y unos días después recibí este mensaje de John:

Hermano, desde ahora yo también creo en la magia… Serendipity

John había tenido su “Serendipity” y el final está por escribir…

Al que no haya visto la película, se la recomiendo. Porque seguro que vosotros también tenéis vuestro “Serendipity”… ¿Lo escribimos juntos?

“Cuando algo bueno se acaba es porque algo mejor esta por venir…”